Escándalo en Instituto del Verbo Encarnado de Iglesia Católica en Argentina

Argentina.   Se le viene el escándalo a la Iglesia argentina. Una situación que podría adquirir las proporciones de lo sucedido en las Iglesias de Irlanda y EE.UU.

Se trata de un asunto acaecido en una orden católica argentina. Una investigación que ya lleva más de tres años sobre el Instituto del Verbo Encarnado (IVE), fundado por el sacerdote Carlos Miguel Buela en 1984, en San Rafael, Mendoza. El cardenal primado de la Argentina, por ese entonces, monseñor Jorge Mario Bergoglio, estuvo en todo momento al tanto de la investigación, pero como sucede siempre, mantuvo absoluta reserva y silencio hasta que finalizara la investigación en Roma.

Buela terminó renunciando a su cargo de Superior General del Instituto del Verbo Encarnado. De esa forma impedía que Roma enviara un Comisario Pontificio para que se encargara de la investigación correspondiente, y sea el Vaticano quien termine interviniendo el citado Instituto. Informó que se recluirá en un monasterio en Francia.

Las técnicas que usaba Buela le permitió captar en corto tiempo una gran cantidad de jóvenes de todo el país que renunciaban a sus familias y amistades y se entregaban a las órdenes del religioso. Los familiares que perdían a sus hijos en manos de Buela, pedían a los obispos y sacerdotes para que intercedieran, pero se comenta que El Verbo Encarnado era inflexible en soltar a cada joven que manipulaba.

Buela sabía que para lograr sus objetivos ultra conservadores tenía que tener su propio instituto, para así cumplir sus anhelos de volver a celebrar la misa en latín, usar estrictamente sotanas negras y negar los preceptos del Concilio Vaticano II.

Se le define como un psicópata que le agrada manipular a sus adeptos. Cree que tiene comunicación directa con Dios y no acepta ninguna orden jerárquica. Es un megalómano. Miente continuamente y obliga a mentir a sus discípulos. Y tiene delirios de persecución. Vive convencido de que quienes lo critican integran un complot contra él. Hizo circular el mito de que Dios eliminó a dos de sus opositores. Al obispo conservador León Kruk en un accidente automovilístico y con el cáncer a su sucesor en el obispado de San Rafael, monseñor Jesús Roldán.

Un loco con sotana. Un demente al cargo de jóvenes incautos que le siguen en sus desvaríos. De seguro, por las características que presenta, un potencial pederasta escondido en una mística apariencia de santo de alcoba. Y de ellos están pobladas las direcciones de los seminarios e institutos católicos. Centros de abusos, violaciones y toda clase de vejaciones para sus intonsos y engañados inquilinos. Pero brilla la luz ya en el horizonte. Se avecina el amanecer de un nuevo día. El día del Señor. El día de… ¡Jesucristo Hombre!

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