Diario El Patriota de Guayaquil5 de junio de 1822Parte del Comandante Gral. De la División del norte del Perú al Mimo. Sr. Comandante Gral. De esta Provincia, General en Gefe de dicha División.
(Diario El Patriota de Guayaquil 5 de Junio de 1822)

Ejército del Perú.- División del Norte.- Cuartel general en Quito á 28. De Mayo de 1822. 

La ocupación de la Capital de Quito es debida á la Victoria de Pichincha, conseguida el 24, por el Ejercito unido, cuyas circunstancias detallaré á V.S.I. esperándole que es decidida la campaña en que ha cooperado el Perú con mucho honor de sus armas, y terminada la guerra en esta parte.
Ocupando el enemigo á Machache como instruí á V.S.I. en mi última comunicación desde Tacunga, fue conveniente hacer un movimiento general por su derecha, para cambiarles las fuertes posiciones del Jalupana que pretendía sostener: con este objeto, marchó el Ejercito unido el 13, por el camino de Limpio-poaga; y logrando ocultar sus movimientos á la sombra de una mañana nebulosa, y á la de que el 2 escuadrón de Cazadores adelantado cubría un punto visible, pudo llegar el 15; al valle de Chillo á tres leguas de la capital sobre su flanco derecho, sin oposición alguna, y obligar al enemigo á una retirada sobre la ciudad, sino nos quisiese buscar en batalla. El primer partido le fue preferido, y eligió de nuevo otras posiciones, en el Calzado y lomas que separan aquel valle de éste, con el objeto conocido de conservarse á la defensiva, mientras le llegaban nuevas tropas de Pasto, cuyo correo interceptado nos confirmó la verdad, y por lo mismo pareció conveniente apurar la batalla, pasando el 20. El egido de Turubamba.

La proporción que tenía el enemigo de defender las lomas del paso exigía un movimiento rápido para tomarlas, y encargado de hacerlo con la División peruana, logré facilitar la subida al resto del Ejército, que bajo el 21. Sobre el llano de Turubamba á la vista del campo del enemigo: este reusó el combate que le presentamos bajo sus fuegos del cañón: algún tiroteo de esta arma y de las guerrillas distrajeron el día, y visto que el enemigo solo quería sostener sus posiciones, pasamos á situarnos á veinte cuadras del campo es el pueblo de Chillogallo, desde donde el 23. Por la noche emprendió el Ejercito un movimiento general por la izquierda, subiendo la falda de la cordillera de Pichincha á salir al egido de Iñaquito por el Norte, y con el doble interés de su llanura para nuestra caballería, y de interponernos á los refuerzos de Pasto. La noche lluviosa, y el mal camino, apenas me permitieron llegar á las lomas de Pichincha que dominan á Quito, á las ocho de la mañana del 24 con la vanguardia, compuesta de los dos Batallones del Perú y el Magdalena, y me fue preciso permanecer en ellas, mientras salían de la quebrada los demás cuerpos: á las dos horas de mi detención, ya había llegado el Sor. General Sucre con otro batallón, y función avisados por un espía , que de la parte de Quito subía una partida que creímos sorprender con dos compañías de cazadores de Paya, y batallón 2; y como éstas dilatasen la operación por lo montuoso y algo largo de su dirección, propuse seguirlas cautelosamente con el batallón 2 del Perú: no fue inútil esta medida de precaución, porque sobre la marcha advertí que no solo subía una partida sino toda la fuerza enemiga: consiguientemente rompieron el fuego las dos compañías de cazadoras adelantadas, con cuyo reconocimiento redoblé el paso á reforzarlas, avisando al señor general Sucre que era la hora de decidir el combate para  que marchare con los demás cuerpos: el afán del enemigo por tomar la altura era grande, y era preciso contenerle á toda costa: el Batallón 2, que empeñé á las inmediatas órdenes de un bizarro comandante D. Félix Olazabal, le opuse una barrera impenetrable con sus fuegos y bayonetas, y sostuvo solo por más de media hora todo el ataque, mientras llegó el señor general Sucre con los batallones Yaguache y Piura; entonces dispuso dicho Sr. General apurar el ataque, y reforzándolo con el 1 , y succivamente con el batallón Paya, que llegó; el combate duró obstinidisimo y vivo por más de dos horas; y ya se sentía la falta de municiones, por que habían quedado atrasadas: en tales circunstancias pretendió el enemigo tomar¬nos la retaguardia por la izquierda, destacando bajo del bosque espeso dos compañías de infantería que felizmente chocaron con las del batallón Albion, que subían escoltando el parque: la bizarría con que la recibió Albion, al mismo tiempo que un impulso general que se dio á la lucha con el batallón Magdalena de refresco, obligaron al enemigo á ceder al campo, después de tres horas de empeño, perdiendo la esperanza de sostenerlo más tiempo contra los cuerpos del Ejercito Unido, que aumentaban su coraje, á proporción de los peligros, y se disputaban los laureles que han partido.

El terreno del combate era tan montuoso y quebrado, que no pudimos aprovechar mucho de su dispersión sostenida á la vez, por los fuegos del fuerte de Panecillo. La caballería nuestra, que por la mala localidad se hallaba fuera del combate, emprendió su bajada al egido por la izquierda, y su presencia precipitó la retirada á los escuadrones enemigos, que abandonaron la reunión de la infantería, que habían proyectado, para hacerla general acia Pasto, no dejándole otro asilo que el del fuerte del Panecillo, donde se cerraron todos los restos.

El campo de batalla quedó cubierto de cadáveres: no es fácil calcular la pérdida del enemigo, por que el bosque ocultaba un número, que probablemente excede de quinientos: la nuestra llega á trecientos, incluyéndose noventa y un muertos, que ha perdido la División del Perú, con el Capitán D.José Duran de Castro, y el alférez D. Domingo Mendoza, y heridos sesenta y siete,: comprendiéndose el capitán D. Juan Eligió Alzuru, y los que constan de la lista adjunta. Entre el empeño y bizarría; con que pelearon todos los individuos del Ejercito, se distinguieron muy particularmente en la División del Perú el bravo comandante del 2. D. Félix Olazabal, los capitanes D. Pedro Izquierdo, de Cazadores, D. Mariano Gómez de la Torre, D. Pedro Alcina, D. Juan Eligió Alzuru, herido, D. Antonio Elizalde; tenientes D. Narciso Binífaz, D. Francisco Vargas Machuca, D. Juan Espinosa, D Francisco Gálves Paz, D. Domingo Pozo, D. José Concha, y subteniente D. Sebastian Fernandez, y los individuos de clases inferiores que constan de la razón adjunta, todos correspondientes al Número 2. El Batallón de Piura, que se conservó en reserva, hizo su deber, y su comandante D. Francisco Villa, y sargento mayor D. José Jaramillo, conservaron el orden que era necesario: mis ayudantes del campo tenientes D. Calisto Giraldes, y D. José Maria Frias, desempeñaron exactamente las comisiones y órdenes que les encargué: Todos éstos son muy dignes de la consideración de S.E. y de las gracias que quiera dispensarles, como á las demás clases subalternas, indicadas en las razones de distinguidos y heridos. Después de la Victoria de los Altos de Pichincha, decendió el Ejército acia la capital, habiendo intimado su entrega el Sor. General Sucre al Gefe que le mandaba, y que aunque la sostenía con alguna artillería é infantería, que no pudo retirarse, cortada de nuestra caballería, se sometió á la entrega por una capitulación. Esta fue preparada por mí en la noche del 24, y siendo acompañado el 25 por el Sr. Coronel Antonio Morales, jefe del E. M. de la División de Colombia, quedó terminada á las 12 de dicho dia, en que por ella entró el Ejército unido en la ciudad, y ocupó el fuerte del Panecillo, donde se rindieron cerca de 700 infantes, que con los del campo de batalla, pasan de 1000 de tropa; como 180 oficiales, inclusos los gefes principales, y entre ellos el general Aymerich; cerca de 1800 fusiles; 14 piezas de batalla; muchas de cajas de guerra; y demás relativo á su armamento: de modo que nada, nada, ha salvado de su infantería, y es de creer que su caballería, sino cae en nuestras manos, se disperse toda .

Sor general Andrés Santa - CruzPor la capitulación, que incluiré en otra ocasión, permito el pase á Europa á toda la oficialidad y tropa europea con los honores de la guerra, y estensiva á todo el Departamento, incluso la provincia de los Pastos: conforme á ella se ha rendido yá el batallón Cataluña, que hoy ha entrado en esta ciudad con toda su oficialidad, y esperamos el mismo resultado en lo demás para cuyo efecto han salido comisionados con las respectivas órdenes. Asi há concluido la guerra del Norte; y repito que en su término han brillado las armas del Perú, y que son muy dignos de la consideración de S.E. los que han tenido ocasión de ofrecer este servicio particular á la causa general de América, uniendo un trofeo mas á las glorias del Estado.


Hé reemplazado triplicadamente la pérdida de la División con los prisioneros americanos; y con ella bien reforzada y descansada marcharé muy pronto á acudir á las demás necesidades de la Patria, donde se crea conveniente. Dios guarde á VI. muchos años. - Sor general -Andrés Santa - Cruz.-lllmo. Sor. Gran Mariscal, Comandante General de la Provincia de Guayaquil, D. José de La Mar, General en gefe de la División del Norte.

VIVA LA PATRIA