Modesto Chávez Franco

Dirigió durante 25 años la institución, inició la clasificación de las piezas del Museo, compuso una guía inédita y escribió las famosas Crónicas del Guayaquil Antiguo.

Fue uno de los directores que más tiempo estuvo a cargo de la Biblioteca y Museo municipales y también el que dio mayor impulso a la gestión cultural de estas instituciones. Modesto Chávez Franco, destacado cronista y periodista de la ciudad, asumió su dirección en febrero de 1926, tras la jubilación de Camilo Destruge lllingworth. Chávez, reseña el diccionario Biográfico de Rodolfo Pérez Pimentel, nació en Santa Rosa (El Oro) cuando aun formaba parte de de la provincia del Guayas, el 22 de noviembre de 1872. Hijo de Modesto Chávez Cora María Franco Luna.

En 1891 se inició como periodista en Diario El Tiempo, con el seudónimo de Pepito. Un año después editó el semanario El Obrero y trabajó en los diarios El Tiempo, El Guante, El Universal, El Telégrafo, El Grito del Pueblo.

En 1932, el Municipio le otorgo el título de Cronista Vitalicio de Guayaquil y en 1938 la Asamblea Nacional Constituyente lo declaró Ciudadano Ilustre de la Nación.

En 1926 publicó la novela corta expiación en su estatua o el secreto de su triunfo y produjo desde entonces sus famosas crónica histórica, producto de su designación como director de la biblioteca y museo municipales.

En ambas entidades desarrollo una gran labor cultural: creó y dirigió la revista municipal, insertando unas crónicas sobre la vida de Guayaquil antiguo que continuaron hasta 1944; inicio la clasificación de las piezas del museo, compuso una guía inédita y escribió sus conocidas visitas al museo.

En 1930, cuando la municipalidad abrió un concurso para obras históricas, el intervino con sus crónicas de Guayaquil antiguo y logro el premio único por unanimidad. El libro se publico en la imprenta municipal.

El municipio también le otorgo el titulo de cronista vitalicio de Guayaquil, pero a los pocos meses, en 1932, una nueva administración municipal lo reemplazó en dirección de la Biblioteca y Museo por Carlos Matamoros Jara, cronista Dauleño, por haber escrito la obra las calles de Guayaquil. Él acepto su salida y pasó al Vicente Rocafuerte a dictar la Cátedra de Castellano; luego impartió también francés, Literatura e Historia.

En 1934 fue reintegrado a sus funciones de Director de la Biblioteca y Museos Municipales, las cuales desempeño hasta su fallecimiento 19 años después.

En 1938 La Asamblea Nacional Constituyente lo declaró Ciudadano Ilustre de la Ciudad. En 1940 editó la Biografía de su amigo y proyector Federico Reinel y Biografías olvidadas. En 1944 el Municipio auspicio la segunda edición de sus crónicas. Siete años después, en 1951, recibió la condecoración Estrella de Octubre de Primera clase que le otorgo el Cuerpo de Bomberos de Guayaquil. Poco después enfermo de gravedad y falleció de 79 años de edad, la madrugada del 14 de mayo de 1952, dejando un cuantioso legado cultural diseminado en periódicos y revistas.

En su libro modesto Chávez Franco, una vida al servicio de la cultura nacional, él nació para escribir y contar el desarrollo de la urbe.