Padre Carlos Miguel Buela, megalómano y criminal, fundador del Verbo Encarnado, reclutaba jóvenes, para dictadura militar

En 1984  Comenzo a funcionar el Instituto El Verbo Encarnado, creado por el padre Carlos Miguel Buela, se dividió en tres ramas: un instituto clerical para la preparación de nuevos sacerdotes con vida apostólica y contemplativa; un instituto femenino, ‘Servidores del Señor y de la Virgen de Matará’ con vida apostólica y contemplativa; y una tercera orden secular o rama laical que incorporaba a  laicos consagrados bajo voto.

En este instituto preparaban a los jóvenes con la idea del integrismo ultraconservador católico, que sustentaron en los ’70 obispos como Adolfo Tortolo y Victorio Bonamín, y que sirvió para legitimar el terrorismo de Estado Argentino, que su consecuencia fue un genocidio de 30.000 personas.

Las técnicas de captación y manipulación que implementó el padre Buela en El Verbo Encarnado le permitió incorporar rápidamente a  muchos  jóvenes de todo el país.Muchos rompían sus vínculos familiares y de amistad y se entregaban a las órdenes de Buela

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Las familias católicas, que  perdían a sus hijos en manos del padre Buela presionaban a los obispos y sacerdotes para que intercedieran, pero El Verbo Encarnado era inflexible en soltar a cada joven que manipulaba. El padre Buela es un psicópata que le encanta manipular a sus adeptos. Entre los mitos que ha hecho circular cuenta que con la ayuda de Dios eliminó de su camino a dos obispos que se le opusieron: la muerte de Kruk en un accidente automovilístico y el cáncer de su sucesor en el obispado de San Rafael, monseñor Jesús Roldán son tremendos como ejemplos.

Buela es un megalómano. Miente continuamente y obliga a mentir a sus discípulos.El  padre Buela, después de haberlo criticado públicamente en una serie de artículos, me amenazó por carta con la siguiente frase: “Mejor le fuera que le atasen al cuello una rueda de molino y le arrojasen al mar…” (Lc 17,2).

El 30 de julio de 2007, en una reunión privada, le entregué en mano una fotocopia de esa amenazante carta al cardenal Bergoglio, primado de la Argentina.Monseñor Jorge  Bergoglio, estaba al tanto de la investigación y mantuvo, como corresponde en estos casos, estricto silencio hasta que finalizara la investigación en Roma

El final de esta historia como era de esperarse es que ante las gravísimas denuncias  contra el padre Buela,  el Papa Benedicto XVI lo recompensa por ser un excelente criminal digno del vaticano, con el translado  de su sede principal del   Intituto el Verbo Encarnado  a Italia, a la diócesis de Velletri-Segni, 60 kilómetros al sur de Roma, donde desde mediados de 2001 tiene su Casa Generalicia y vive el padre Buela

¡Vaticano: Casa y escondite de criminales, psicópatas, hombres malos y perversos, lobos disfrazados de ovejas!